Muchos no creen en la suerte y piensan qué la buena, o mala suerte es consecuencia nuestras acciones. Pero se olvidan qué todos, y cada uno de nosotros vivimos en un entorno qué no siempre manejamos.
En realidad nunca manejamos nuestro destino, ni siquiera lo conocemos. Creemos hacer nuestro propio destino y en muchos casos planteamos una meta de vida, pero no siempre se llega a lo deseado, y eso es precisamente porque no manejamos el destino.
Todos nuestros hechos están programados sin que nosotros podamos advertirlo.
Desde nuestra gestación dos programas genéticos se combinan en un nuevo ser, qué no podrá elegir sus características ni futuro, ya que además de un programa genético existe un programa en el universo con factores externos a lo genético.
Hágase la siguiente pregunta: Pidió de nacer. Pidió ser blanco, o negro. Pidió nacer en una fecha determinada. Pidió ser hombre o mujer, seguro que no pidió nada de eso porque no pudo, como tampoco pude elegir su destino.
Aún así puede existir coincidencia entre lo que uno desea y lo que ocurre, no es casualidad sino causalidad del programa del universo.
La ley del universo programado de Pardo es una verdad absoluta, qué muchos no entienden y tampoco pueden aceptar, porque sencillamente no están programados entenderlo y aceptarlo.
Pregúntese si tiene la certeza de sentir mañana deseos comer,pollo o una pizza. Sí ahora cree pensar en una opción puede ser que mañana desee comer pescado. Nadie maneja su ocurrencia, ni sus deseos.
Ante una pregunta con 5 opciones: Inteligencia. Salud. Dinero. Fama, o Suerte, el 90% descartó la Suerte, incluso creen que la suerte no existe. Pero negar la Suerte es un error absoluto, ya que la suerte lo es todo
Nadie es inteligente porque quiere sino porque tiene la suerte de serlo. Nadie tiene Salud porque quiere sino porque tiene la suerte de tenerla. Nadie tiene dinero porque quiere sino porque tuvo la suerte de tenerlo, o de saber como tenerlo. Nadie tiene fama porque quiere sino porque tiene la suerte de tenerla, con todas las condiciones necesarias.
Como siempre la ley del universo programado de Pardo es contundente,e infalible. Todo el universo de nuestra realidad está absolutamente programado no existe el azar en su dinámica por lo tanto no existe el libre albedrío, y la suerte lo es todo.
